Los bidés murales de hansgrohe completan su baño de ensueño con una higiene óptima y un frescor placentero. Nuestros productos cerámicos de alta calidad, con un lenguaje de formas universal, armonizan a la perfección con los inodoros hansgrohe.Saber más
Los bidés aportan un extra de limpieza higiénica en la zona del inodoro y, como elemento fijo, se valoran internacionalmente en muchos baños modernos. El bidé suele instalarse junto al inodoro y, visualmente, ambos forman un dúo perfecto. Descubra en hansgrohe también el grifo de bidé que encaja con su estilo y completa el confort de la limpieza con agua.
Nuestros bidés están visualmente coordinados con el inodoro hansgrohe de la línea correspondiente. El diseño de EluPura Original S y Q, en forma redonda o softsquare, también encaja a la perfección con los lavabos hansgrohe Xanuia Q y Xuniva en el mismo lenguaje de diseño.
Los bidets de hansgrohe están disponibles con dos esmaltes especiales que simplifican considerablemente la limpieza y le transmiten una sensación de higiene con la cerámica: esmalte SmartClean que repele la suciedad para una limpieza más fácil, o HygieneEffect contra el crecimiento bacteriano*. Las tecnologías inteligentes de hansgrohe hacen la vida en el baño aún más agradable.
* Se refiere exclusivamente a las siguientes bacterias: Escherichia coli ATCC 8739 y Salmonella enterica ATCC 13076 (ensayo realizado según ISO 22196: 2011-08).
El bidé está pensado para la higiene íntima. Permite una limpieza cómoda con agua corriente y a una temperatura agradable. Por ello, en ocasiones también se le denomina ducha inferior.
Los bidés de hansgrohe se fijan a la pared con tornillos de doble rosca. El mezclador del bidé se conecta a las llaves de escuadra de agua caliente y fría mediante los correspondientes flexos. Las medidas de conexión de los productos cumplen la normativa.
El término se deriva de la antigua palabra francesa «bidet», que significa «caballo pequeño». Antiguamente, el bidet recordaba a un caballito de madera, al que había que subirse como a una silla de montar para usarlo. El origen del término apunta a su difusión en las casas de la nobleza en Francia durante los siglos XVII y XVIII.