

Placer de duchaUna ducha, al igual que un baño, proporciona higiene corporal. Sin embargo, una ducha es algo más, pues no solo purifica el cuerpo sino también el espíritu; no solo masajea músculos y ligamentos sino que además aporta nueva energía. ¿Le resulta sorprendente? ¿Dónde sino en la ducha disfrutamos de la intensa experiencia física y sensual que nos ofrece el agua? Caliente o fría, cayendo con fuerza o fluyendo con suavidad, golpeando el hombro o acariciando la mejilla, este elemento vital permite descubrirnos bajo la ducha. Nuestro entorno desaparece como tras una cortina, nos acercamos más a nuestro verdadero yo y nos sumergimos en un estado de ensimismamiento inducido por el ritmo que marca la suave melodía del agua. Presenciamos cómo el agua hace desaparecer nuestros problemas, nuestras preocupaciones y obligaciones, mientras los aspectos positivos, los proyectos y el cariño van tomando forma y ganando terreno. El cuerpo se estremece como la rama de un árbol cubierta de nieve que empieza a derretirse. Momentos tan especiales como estos merecen productos exclusivos. |